lunes, 3 de marzo de 2008
De los deportados
Ultimamente he leido/visto tres obras que, de un modo u otro, pasan sobre el el tema:
- Un toque de Canela. Pelicula de Tassos Boulmetis sobre la población griega residente en Estambul al inicio del conflicto de Chipre y que tuvo que dejar Turquía.
http://www.labutaca.net/films/26/atouchofspice.htm
- Maus: un comic de Art Spiegelmann sobre su padre judío polaco en la segunda Guerra Mundial.
- Pérsépolis: el comic de Marjane Satrapi en que se basó la película ya comentada en una entrada anterior.
En todas ellas, he experimentado, a traves de sus protagonistas, la extraña sensación de convertirse de repente uno en un ser extraño en su propio entorno. De oir que tienes que marcharte y dejar atrás todo lo que te ha rodeado. De ser el enemigo.
Y esas ideas, esas decisiones, siempre vienen de grupos ajenos a tí. Tus vecinos, tus amigos, reciben tu nuevo status con tu mismo asombro. No lo comparten y muchos están en contra, pero la inercia, la gran inercia de los pueblos, siempre permite a los que se suben a la cabina de mando llevar la iniciativa porque no pasa nada. La gente deja hacer.
Todos piensan que no se puede hacer nada y, efectivamente, no se hace. Deportan a tus vecinos y uno se llena de rabia, pero nunca se sabe cómo canalizarla. Y eso lo saben muy bien los que predican las cruzadas.
Poco a poco, la situación nueva se va aceptando con resignación y los enemigos del pueblo se van o desaparecen.
Y uno duerme tranquilo pensando que no se pudo hacer nada.
Si la gente de la calle hiciera caso a su conciencia nadie haría las maletas por la noche para dejar su casa vacía.
Siempre me gustó la frase de "imagínate que hay una guerra y no va nadie". Que por una vez no se hiciera caso a quien nos quiere convencer de que el enemigo está ahí delante. O entre nosotros.
Y pienso en todo tipo de represiones, más o menos violentas, más o menos explícitas.
Del agua y del aceite

De El Mundo de hace un rato (bien podría ser El País)
Rajoy no se rinde y vuelve a la carga con un discurso pensado para seducir a aquellos votantes que más puedan verse afectados por la convivencia con inmigrantes. "Ya veo que usted no tiene el más mínimo interés en hablar de inmigración, pero yo sí y también los españoles que quieren una plaza escolar, becas para el comedor o acceso a la vivienda pública. Eso tiene que estar para todos y a usted no le importa". "Hay que poner orden y control, luchar contra la inmigración ilegal y contrato de inmigración", ha dicho.
Zapatero siguió sin contestar. No ha sido hasta su tercer turno de réplica cuando ha entrado en materia. Eso sí, lo ha hecho de forma contundente. "Usted ha sido ministro de Interior y se les colaron un millón de sin papeles porque no controlaron las fronteras. Hicieron cinco regularizaciones. Nosotros la hicimos con un contrato de trabajo, con los empresarios y los sindicatos, y ustedes con un bonobús".
De un cooperante español de Médicos sin fronteras en Darfur hace un rato
Hace un par de días tuvimos una jornada calentita, con dos de los bandos zurrándose de lo lindo durante 30 minutos y los morteros surcando por los aires. Y nosotros, encerrados a cal y canto en la oficina. Al final, algo más de una docena de civiles heridos y una chica muerta por la metralla en uno de los campos de desplazados.
Tras leer el segundo discurso, no puedo más que sentir desprecio por el primero. Está vacío. Peor aún, está manchado. Porque nace con un fin distinto al que predica. Habla de lo que creen que queremos oir y nos dirían lo contrario si el asesor de turno lo aconsejara.
No nos descubres nada nuevo - me direis.
¿Y porqué, entonces, 10 millones de personas han dedicado esta noche su tiempo a esta pareja? ¿porqué van a a votarles el próximo domingo?
No entiendo el voto util que algunos me argumentan.
Tampoco entiendo a algunos personajes a los que creía más cuerdos que se lanzan a la arena defendiendo una causa tan putrefacta de salida. O están vendidos o están ciegos. Porque convencidos parecen.
Yo tengo claro que hay que votar. Hay que participar y decir NO. Ya basta.
Yo voy a probar fortuna con los nuevos. Por que se han arriesgado. Porque se han molestado cuando es más fácil quedarse en el sillón protestando de lo mal que está todo. Tal vez me engañen. Pero entonces dejaré de votarles. Simple, ¿no?
