viernes, 26 de octubre de 2007

Educación para la ciudadanía VS EDUCACION

Empiezo a no irritarme, de puro cansancio, ante los absurdos, ridículos debates que se plantean en la plaza del pueblo.

La gente está dispuesta a salir a la calle, a objetar, a rasgarse las vestiduras por una asignatura que les han contado que adoctrina, que malea las mentes, que crea monstruos.

Pero del nivel general de la Educación no se habla. De corregir el inmenso error que fue la LOGSE, algo que corroboran todos los profesores con los que se habla, de aceptar todos: “señores, nos hemos equivocado. Estamos a la cola de Europa. El nivel es bajísimo. Tomemos medidas urgentes ya para cambiar esto y que empiecen a salir generaciones sin este problema”.

Ningún partido habla de esto, no hay debate en las radios o en los editoriales. Están muy ocupados con el tema número uno.

Por supuesto nadie se ha leído un libro de texto de la asignatura. Es mejor hablar por hablar.

No exijamos al gobierno que invierta el doble en educación e investigación. No exijamos un nivel más alto al profesorado (incluido el circo de la universidad) y no exijamos a los padres un respeto y un apoyo absoluto a esos profesores.

Sálgamos a la calle a hacer manifestaciones, hagamos videos de nivel intelectual negativo.

Mira, sí que me irrita el tema.

De llagas y dedos


Un libro nuevo viene a arrancarnos la manta de nuestro cómodo sillón y a dejar que se cuele un poco de incómoda corriente de aire frío. No hay problema. Nos taparemos de nuevo tras un par de escalofríos.

El padre de Blancanieves de Belén Gopegui

Habla este libro de la gran pregunta que cuelga en el aire cuando uno se sienta a pensar. Del tema que nos quita el sueño.

QUÉ HACER

en una sociedad que canaliza todas nuestras actividades y esfuerzos en una, su dirección.

para salirse de esos raíles y desviar la corriente.

Un grupo de personajes habla, dialoga sin cesar sobre las mayúsculas anteriores. (que seguramente no le gusten a la autora) Y realiza una propuesta.

Por el camino, nos retrata. Es imposible no sentirse aludido. Y algo molesto. Porque nuestras propias palabras, que de algún modo han llegado a los oídos de la autora están en boca de algún personaje. Y no salen bien paradas.

Debo confesar que llevo sólo la mitad del libro leída. A lo mejor me equivoco, pero creo que las mayúsculas se quedarán sin respuesta y el desasosiego en mi cabeza.


Nota: (de una entrevista a la autora)

–Tras escribir el libro, ¿ha llegado a comprender por qué callaba el padre de Blancanieves, por qué calla la clase media ante los abusos, y preferimos ignorar no lo que no se ve, sino lo que, viéndose, no se mira?

–La clase media no toma partido, se lava las manos, es precisamente lo que la caracteriza: ocupa un espacio donde en principio nada le obliga a hacer otra cosa. Sucede también que estamos hechos de agua, de carne, de mierda y de valor y orgullo y bondad y sentido del ridículo y miedo. A veces predomina el miedo, pero no siempre.