viernes, 26 de octubre de 2007

De llagas y dedos


Un libro nuevo viene a arrancarnos la manta de nuestro cómodo sillón y a dejar que se cuele un poco de incómoda corriente de aire frío. No hay problema. Nos taparemos de nuevo tras un par de escalofríos.

El padre de Blancanieves de Belén Gopegui

Habla este libro de la gran pregunta que cuelga en el aire cuando uno se sienta a pensar. Del tema que nos quita el sueño.

QUÉ HACER

en una sociedad que canaliza todas nuestras actividades y esfuerzos en una, su dirección.

para salirse de esos raíles y desviar la corriente.

Un grupo de personajes habla, dialoga sin cesar sobre las mayúsculas anteriores. (que seguramente no le gusten a la autora) Y realiza una propuesta.

Por el camino, nos retrata. Es imposible no sentirse aludido. Y algo molesto. Porque nuestras propias palabras, que de algún modo han llegado a los oídos de la autora están en boca de algún personaje. Y no salen bien paradas.

Debo confesar que llevo sólo la mitad del libro leída. A lo mejor me equivoco, pero creo que las mayúsculas se quedarán sin respuesta y el desasosiego en mi cabeza.


Nota: (de una entrevista a la autora)

–Tras escribir el libro, ¿ha llegado a comprender por qué callaba el padre de Blancanieves, por qué calla la clase media ante los abusos, y preferimos ignorar no lo que no se ve, sino lo que, viéndose, no se mira?

–La clase media no toma partido, se lava las manos, es precisamente lo que la caracteriza: ocupa un espacio donde en principio nada le obliga a hacer otra cosa. Sucede también que estamos hechos de agua, de carne, de mierda y de valor y orgullo y bondad y sentido del ridículo y miedo. A veces predomina el miedo, pero no siempre.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Yo creo que lo que acojona no es tanto no saber que hacer como saber que no hacer y este dejar de hacer es jodido y más fácil decirse "pero si ni siquiera estoy seguro"