domingo, 23 de septiembre de 2007

Un país para poder ser feliz y no llegar a serlo


Japón.

Un gran desconocido para el gran público occidental. Sólo se conoce la superficie. Y no es para menos.
No voy a pretender haber descubierto las esencias del país por haber viajado por él. Simplemente me voy a limitar a dar algunos apuntes, algunos tomados de alguien a quien visité, que lleva viviendo en él unos cuantos años.

El nivel de vida es bastante alto. renta per cápita 34200$ puesto 19 del mundo. (España es el 25 con 27800$). Nivel parecido a Alemania o Francia.

La delicuencia es casi inexistente, hasta extremos impensables (para alguien de la Europa mediterránea)

El nivel de civismo es extremo. Limpieza incluida.

Según mi amigo residente allí, todo este civismo y este cumplimiento de las normas viene de un miedo casi esquizofrénico a salirse del grupo, a verse marcado.
No se cuelan en el metro porque la vergüenza de ser descubiertos y castigados les produce terror.
La timidez de los japoneses es extrema y es sólo esto, y no un sentido moral más elevado, lo que hace que se cumplan de manera exquisita las normas sociales.
No hay un sentido positivo de hacerlo para que la sociedad funcione, sino miedo al castigo, consistente en este caso en la exposición a la reprobación de la sociedad.

Yo no tengo esa impresión, pero tampoco vivo allí.

Esta timidez se junta a unas estrictas normas sociales que prohiben todo tipo de conflictos con los individuos que uno se relaciona. Esto incluye las discusiones. No se habla nunca de temas polémicos como la politica u opiniones sobre otras personas. Si se hace esto, se cae en el riesgo de incomodar a toda la audiencia, que nunca te llevará la contraria. Nadie más expresará su opinión si es contraria a la tuya., pero uno será mal visto por haber forzado esa situación. Al final, mi amigo ha dejado de intentar discutir u opinar en las cenas con los compañeros de trabajo.

Y dichas cenas son muy frecuentes. Hay obligación social de salir a cenar con la gente del trabajo, jefe incluido. Se come. Se bebe. Se emborracha uno. Y se llega a casa tarde.

Hay poco tiempo para estar con la familia.

La mujer se queda en casa. Frente a lo que casi todo el mundo cree, el rol de la mujer es este país está más próximo al que había en españa hace treinta años que al de las sociedades escandinavas. No acceden a los puestos directivos y se espera que al casarse y tener hijos dejen de trabajar.

La prostitución es exagerada y choca por la falta de sordidez. En la variante masculina cientos de hombres se ofrecen en las calles de Tokyo solamente para hablar, reirse, divertir a las clientas. Algo que choca mucho al observador occidental. El sexo no se incluye, en general, en estas transacciones. ¿soledad? ¿falta de comunicación? No sabría decirlo. Me gustaría leer un poco más al respecto.

El interés por la política es bajisimo. Sólo vota un 40% de la gente.

Detalles extraños de una sociedad que en la superficie, se muestra al viajero como un sitio muy deseable para vivir, tranquilo y seguro, pero que por debajo muestra indicios de una gran insatisfacción.

Conozco japoneses que no quería vivir en Japón por la presión que prepresentaba para ellos la vida allí.

Como dice el título, sacado de una frase de mi amigo:
"se dan todas las condiciones para ser felices y sin embargo no lo son"

8 comentarios:

Anónimo dijo...

esto más que una entrada para "peroesquenadieseindigna" parece digna de "quiennoseconsuelaespqnoquiere".

Japon, o cómo la represión moral echa por la borda la posibilidad de ser feliz. Aplicable a otros tantos, elevados a la enésima potencia: Afganistán, Pakistán, Irán,Argelia,...

En el fondo, aquí en occidente, ¿somos tan diferentes?

nuncadejaunodeasombrarse dijo...

En occidente no somos felices porque no podemos comprarnos todo lo que nos hacen creer que necesitamos. Si no tengo un MERCEDES Clase Z no soy feliz, si no tengo un iPod no soy feliz.
Leer los dominicales del mundo y el país es delirante. Son catálogos de lujo. relojes de 6000euros, zapatos de 2000, etc...
y podemos discutir de lo que queramos, eso sí, discutiremos de futbol y de la asignatuta de ciudadanía como bien nos indican los medios. A nosotros no nos hacen falta barreras sociales, ya nos autolimitamos gustosamente.

puesloqueyotediga dijo...

Bien, bien, y digo yo: ¿no será tu amigo el que se siente reprimido en una sociedad que se respeta a sí misma y respeta a los demás, y no será él el que siente que si no tira un papel al suelo en Japón es por miedo a ser reprendido (cuando en España lo hace porque no le van a decir nada)?
Y no es que quiera decir que tu amigo sea un guarro (que seguramente lo será), sino que creo que juzga muy a la ligera. Porque parece ser que seguramente ni los japoneses sepan juzgarse bien a sí mismos (hay un estudio sociológico muy interesente en la revista ‘Science’ que da datos muy curiosos) Este es un link a un artículo que leí sobre ese estudio.

http://celtiberia.net/articulo.asp?id=2063


En fin, es que a mí los japoneses me caen muy bien y cuando les veo por aquí de turismo, me parece verles muy contentos y felices (aún cuando yo no pasaría las vacaciones como las pasan ellos). Y me gusta mucho que no sean ruidosos y escandalosos. Que sean educados no creo que signifique que estén amargados.
Además, en el fondo yo creo que se parecen mucho a nosotros, y si no, ¿cómo les iba a gustar tanto el flamenco, los toros y la jota aragonesa?

p.d.: eso de que "el nivel de civismo es extremo", no estoy de acuerdo. Son cívicos, sin más. Lo que es extremo es el nivel de falta de civismo de nuestra sociedad (o debería llamarla 'suciedad)

nuncadejaunodeasombrarse dijo...

Mi amigo viene de Italia y es bastante, pero bastante crítico con su país.
Aunque , como a casi todo el mundo, si le calientas, defenderá todos los logros que Italia ha dado al mundo.
La realidad de Japón la constata sin más. Puede que se equivoque, pero su mujer, japonesa por mas señas, está bastante de acuerdo en sus afirmaciones.
Las generalidades siempre se quedan cortas, pero creo que parte del ambiente general si se refleja en lo descrito.

David Amargor dijo...

¿Y por qué hay que ser feliz a toda costa?

puesloqueyotediga dijo...

Vaya, así que italiano. Eso lo explica todo.
Y de ella que te voy a decir, si está con un italiano es que acepta el "sí mi amor lo que tu digas" a rajatabla.
(esto es estereotipar, y lo demás son tonterías...)
Dile a tú amigo que se apunte al blog, que le voy a comentar los grandes logros de los italianos.
(joder qué tirria le he cogido a tu amigo)
Prometo no ser soez, eh

puesloqueyotediga dijo...

Hola Atapuerkiko.
Creo que no hay respuesta a tú pregunta. Creo que simplemente lo que hacemos los seres humanos es tratar de ser felices. Otra cosa es que sepamos o lo consigamos.
Creo también que el que no intenta ser feliz a toda consta, es para poder ser feliz.
Pues eso, que no sé por qué

Anónimo dijo...

Creo que has descrito magistralmente la sociedad japonesa y a los japoneses. Son personas a medio hacer, a medio desarrollar, necesitadas de 46 sesiones de autoestima reafirmativa, con miedo a tocarse, a sentir, a expresarse. Sòlo intentar descifrar la lengua japonesa ya permite observar esa vacuidad y esa falta de profundidad en la descripción de sentimientos. Como diría una amiga mía, un tanto bruta, les falta medio polvo.