lunes, 11 de junio de 2007

El Imperio sin preguntas



De un libro más que recomendable, "El Imperio" de Ryszard Kapuscinski, sobre la población de la ex-URSS, tras todos los años de represión, purgas y miedo:

"La Esfera de la pregunta, tan amplia y podría parecer que tan imprescindible en la vida, no sólo era un campo minado, sino que también una parte del habla hostil y odiosa, y esto debido a que en la práctica soviética el monopolio de hacer preguntas estaba reservado a los oficiales de los interrogatorios [....]De resultas de todo ello, en el Imperio había cada vez menos personas que se hicieran preguntas y, por lo tanto, cada vez menos preguntas. [....] Por eso, también fue desapareciendo, paso a paso, el arte de hacer preguntas e incluso la necesidad de hacerlas. Cada vezs, todo se presentaba como estaba previsto que se presentara. Venció lo obvio y lo visible, imposibles de cuestionar o de poner en tela de juicio. Y ya que había vencido, simplemente no había más preguntas. En su lugar apareció un sinfín de dichos, exclamaciones y frases hechas que expresaban aprobación de la realidad circundante, indiferencia, falta de asombro, un sumiso dejar hacer, resignación. ¿qué le vamos a hacer? ¿qué más da? [....] ¡Así es la vida! No obstante, la civilización que no hace preguntas, que coloca fuera de su marco el mundo de la inquietud, del criticismo y de la busqueda, es una civilización paralizada, estancada e inerte.

Pero era eso precisamente lo que pretendían los hombres del Kremlin, pues es más fácil imperar en un mundo mudo e inmovil"

No tengo tan claro que la sociedad occidental, liberal y democrática no intente esto por otros medios más sutiles. Aquí tampoco hacemos preguntas y aceptamos que nos fijen el debate desde fuera, desde los telediarios, desde la radio, desde los periódicos.

También nos resignamos, y más comodamente. Y aunque no tenemos millones de personas muriendo de hambre y frío en un gulag en nuestro país, sí están en un lugar mucho más cerca de España que Siberia lo estaba de Moscú. Pero no hacemos preguntas.

Y mi primera pregunta es ¿cómo conseguir que se hagan más preguntas? Perverso ciclo éste.


PD. El libro es un relato de los viajes del autor y periodista, polaco, por el Imperio soviético, cuando empezó a desmoronarse. Es una amalgama de reflexiones, descripciones e historias que descubren el universo desconocido de lugares como Armenia, Turkmenistan o Georgia al lector occidental que ni siquiera sabe situarlas en el mapa. Pero lo que le hace más interesante es la lucidezy la gran erudición del autor, que saca de sus experiencias en el viaje reflexiones que bien nos valen aquí y ahora. En Anagrama.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

parece que el único ganador de la guerra fría haya sido el pensamiento único, aunando lo peor de ambos bandos...

Anónimo dijo...

un imprescindible del mismo autor: EBANO.
Para entender un poco mejor el siglo XX africano.